miércoles, 16 de marzo de 2011

LOPE DE VEGA. "Peribañez y el Comendador de OCaña"

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Peribáñez y el Comendador de Ocaña

Lope de Vega





Acto I
Figuras del primer acto


UN CURA, a lo gracioso.
INÉS, madrina.
COSTANZA, labradora.
CASILDA, desposada.
PERIBÁÑEZ, novio.
LOS MÚSICOS, de villanos.
BARTOLO, labrador.
EL COMENDADOR.
MARÍN, lacayo.
LUJÁN, lacayo.
LABRADORES.
LEONARDO, criado.
EL REY ENRIQUE.
EL CONDESTABLE.
ACOMPAÑAMIENTO.
UN PAJE.
DOS REGIDORES DE TOLEDO.
[UN PINTOR]


[Escena I]


Boda de villanos. EL CURA; INÉS, madrina; COSTANZA, labradora; CASILDA, novia; PERIBÁÑEZ; músicos, de labradores.


INÉS Largos años os gocéis.




[Quintillas.]


COSTANZA Si son como yo deseo
casi inmortales seréis.


CASILDA Por el de serviros, creo
que merezco que me honréis. 5


CURA Aunque no parecen mal,
son escusadas razones
para cumplimiento igual,
ni puede haber bendiciones
que igualen con el misal. 10
Hartas os dije; no queda
cosa que deciros pueda
el más deudo, el más amigo.


INÉS Señor doctor, yo no digo
más de que bien les suceda. 15


CURA Espérelo en Dios, que ayuda
a la gente virtüosa.
Mi sobrina es muy sesuda.


PERIBÁÑEZ Sólo con no ser celosa
saca este pleito de duda. 20


CASILDA No me deis vos ocasión;
que en mi vida tendré celos.


PERIBÁÑEZ Por mí no sabréis qué son.


INÉS Dicen que al amor los cielos
le dieron esta pensión. 25


CURA Sentaos, y alegrad el día
en que sois uno los dos.


PERIBÁÑEZ Yo tengo harta alegría
en ver que me ha dado Dios
tan hermosa compañía. 30


CURA Bien es que a Dios se atrebuya
que en el reino de Toledo
no hay cara como la suya.


CASILDA Si con amor pagar puedo,
esposo, la afición tuya, 35
de lo que debiendo quedas,
me estás en obligación.


PERIBÁÑEZ Casilda, mientras no puedas
excederme en afición,
no con palabras me excedas. 40
Toda esta villa de Ocaña
poner quisiera a tus pies,
y aun todo aquello que baña
Tajo hasta ser portugués,
entrando en el mar de España. 45
El olivar más cargado
de aceitunas me parece
menos hermoso, y el prado
que por el mayo florece,
sólo del alba pisado. 50
No hay camuesa que se afeite
que no te rinda ventaja,
ni rubio y dorado aceite
conservado en la tinaja,
que me cause más deleite. 55
Ni el vino blanco imagino
de cuarenta años tan fino
como tu boca olorosa,
que como al señor la rosa
le güele al villano el vino. 60
Cepas que en diciembre arranco
y en otubre dulce mosto,
[ni] mayo de lluvias franco,
ni por los fines de agosto
la parva de trigo blanco, 65
igualan a ver presente
en mi casa un bien que ha sido
prevención más excelente
para el invierno aterido
y para el verano ardiente. 70
Contigo, Casilda, tengo
cuanto puedo desear,
y sólo el pecho prevengo;
en él te he dado lugar,
ya que a merecerte vengo. 75
Vive en él; que si un villano
por la paz del alma es rey,
que tú eres reina está llano,
ya porque es divina ley,
y ya por derecho humano. 80
Reina, pues que tan dichosa
te hará el cielo, dulce esposa,
que te diga quien te vea:
«la ventura de la fea
pasóse a Casilda hermosa». 85


CASILDA Pues yo, ¿cómo te diré
lo menos que miro en ti,
que lo más del alma fue?
Jamás en el baile oí
son que me bullese el pie, 90
que tal placer me causase
cuando el tamboril sonase,
por más que el tamborilero
chiflase con el guarguero
y con el palo tocase. 95
En mañana de San Juan
nunca más placer me hicieron
la verbena y arrayán,
ni los relinchos me dieron
el que tus voces me dan. 100
¿Cuál adufe bien templado,
cuál salterio te ha igualado?
¿Cuál pendón de procesión
con sus borlas y cordón,
a tu sombrero chapado? 105
No hay pies con zapatos nuevos
como agradan tus amores,
eres entre mil mancebos
hornazo en Pascua de Flores
con sus picos y sus huevos. 110
Pareces en verde prado
toro bravo y rojo echado;
pareces camisa nueva,
que entre jazmines se lleva
en azafate dorado. 115
Pareces cirio pascual
y mazapán de bautismo
con capillo de cendal,
y paréscete a ti mismo
porque no tienes igual. 120


CURA Ea, bastan los amores;
que quieren estos mancebos
bailar y ofrecer.


PERIBÁÑEZ Señores
pues no sois en amor nuevos,
perdón.


LOS MÚSICOS Ama hasta que adores. 125

(Canten y danzan.)



[Canción-romancillo í-o.]


Dente parabienes
el mayo garrido,
los alegres campos,
las fuentes y ríos.
Alcen las cabezas 130
los verdes alisos,
y con frutos nuevos
almendros floridos.
Echen las mañanas,
después del rocío, 135
en espadas verdes
guarnición de lirios.
Suban los ganados
por el monte mismo
que cubrió la nieve, 140
a pacer tomillos.

(Folía.)


Y a los nuevos desposados
eche Dios su bendición;
parabién les den los prados,
pues hoy para en uno son. 145

(Vuelva[n] a danzar.)


Montañas heladas
y soberbios riscos,
antiguas encinas
y robustos pinos,
dad paso a las aguas 150
en arroyos limpios
que a los valles bajan
de los yelos fríos.
Canten ruiseñores,
y con dulces silbos 155
sus amores cuenten
a estos verdes mirtos.
Fabriquen las aves
con nuevo artificio,
para sus hijuelos 160
amorosos nidos.

(Folía.)


Y a los nuevos desposados
eche Dios su bendición;
parabién les den los prados
pues hoy para en uno son. 165




[Escena II]


Hagan gran ruido y entre BARTOLO, labrador.




[Redondillas.]


CURA ¿Qué es aquello?


BARTOLO ¿No lo veis
en la grita y el rüido?


CURA ¿Mas que el novillo han traído?


BARTOLO ¿Cómo un novillo? ¡Y aun tres!
Pero al tiznado que agora 170
traen del campo, ¡voto al sol,
que tiene brío español!
No se ha encintado en una hora.
Dos vueltas ha dado a Bras,
que ningún italïano 175
se ha vido andar tan liviano
por la maroma jamás.
A la yegua de Antón Gil,
del verde recién sacada,
por la panza desgarrada 180
se le mira el perejil.
No es de burlas; que a Tomás,
quitándole los calzones,
no ha quedado en opiniones,
aunque no barbe jamás. 185
El nueso Comendador,
señor de Ocaña y su tierra,
bizarro a picarle cierra,
más gallardo que un azor.
¡Juro a mí, si no tuviera 190
cintero el novillo!...


CURA Aquí
¿no podrá entrar?


BARTOLO Antes sí.


CURA Pues, Pedro, de esa manera
allá me suba al terrado.


COSTANZA Dígale alguna oración; 195
que ya ve que no es razón
irse, señor licenciado.


CURA Pues oración, ¿a qué fin?


COSTANZA ¿A qué fin? De resistillo.


CURA Engáñaste; que hay novillo 200
que no entiende bien latín.




(Éntrese.)




[Escena III]
COSTANZA Al terrado va sin duda.
La grita creciendo va.




(Voces.)


INÉS Todas iremos allá;
que atado, al fin, no se muda. 205


BARTOLO Es verdad que no es posible
que más que la soga alcance.




[Vanse.]




[Escena IV]
PERIBÁÑEZ ¿Tú quieres que intente un lance?


CASILDA ¡Ay no, mi bien, que es terrible!


PERIBÁÑEZ Aunque más terrible sea, 210
de los cuernos le asiré,
y en tierra con él daré,
porque mi valor se vea.


CASILDA No conviene a tu decoro
el día que te has casado, 215
ni que un recién desposado
se ponga en cuernos de un toro.


PERIBÁÑEZ Si refranes considero,
dos me dan gran pesadumbre:
que a la cárcel, ni aun por lumbre, 220
y de cuernos, ni aun tintero.
Quiero obedecer.


CASILDA ¡Ay Dios!
¿Qué es esto?




(Dentro.)


[GENTE] ¡Qué gran desdicha!


CASILDA Algún mal hizo, por dicha.


PERIBÁÑEZ ¿Cómo, estando aquí los dos? 225




[Escena V]


BARTOLOMÉ vuelve.




[Romance o-o.]


BARTOLO ¡Oh, que nunca le trujeran,
pluguiera al cielo, del soto!
¡A la fe, que no se alaben
de aquesta fiesta los mozos!
¡Oh, mal hayas, el novillo! 230
Nunca en el abril llovioso
halles yerba en verde prado
más que si fuera en agosto.
Siempre te venza el contrario
cuando estuvieres celoso, 235
y por los bosques bramando,
halles secos los arroyos.
Mueras en manos del vulgo,
a pura garrocha, en coso;
no te mate caballero 240
con lanza o cuchillo de oro;
mal lacayo por detrás,
con el acero mohoso,
te haga sentar por fuerza
y manchar en sangre el polvo. 245


PERIBÁÑEZ Repórtate ya, si quieres,
y dinos lo que es, Bartolo;
que no maldijera más
Zamora a Vellido Dolfos.


BARTOLO El Comendador de Ocaña, 250
mueso señor generoso,
en un bayo que cubrían
moscas negras pecho y lomo,
mostrando por un bozal
de plata el rostro fogoso, 255
y lavando en blanca espuma
un tafetán verde y rojo,
pasaba la calle acaso,
y viendo correr el toro,
caló la gorra y sacó 260
de la capa el brazo airoso.
Vibró la vara y las piernas
puso al bayo, que era un corzo,
y al batir los acicates,
revolviendo el vulgo loco, 265
trabó la soga al caballo
y cayó en medio de todos.
Tan grande fue la caída,
que es el peligro forzoso.
Pero ¿qué os cuento, si aquí 270
le trae la gente en hombros?




[Escena VI]


EL COMENDADOR, entre algunos labradores; dos lacayos, de librea, MARÍN y LUJÁN, borceguís, capa y gorra.




[Redondillas.]


SAN[CHO] Aquí estaba el licenciado,
y lo podrán absolver.


INÉS Pienso que se fue a esconder.


PERIBÁÑEZ Sube, Bartolo, al terrado. 275


BARTOLO Voy a buscarle.


PERIBÁÑEZ ¡Camina!


LUJÁN Por silla vamos los dos
en que llevarle, si Dios
llevársele determina.


MARÍN Vamos, Luján, que sospecho 280
que es muerto el Comendador.


LUJÁN El corazón de temor
me va saltando en el pecho.




[Vanse.]




[Escena VII]
CASILDA Id vos, porque me parece,
Pedro, que algo vuelve en sí, 285
y traed agua.


PERIBÁÑEZ Si aquí
el Comendador muriese,
no vivo más en Ocaña.
¡Maldita la fiesta sea!




[Escena VIII]


Vanse todos. Queden CASILDA y EL COMENDADOR en una silla, y ella tomándole las manos.


CASILDA ¡Oh, qué mal [el mal] se emplea 290
en quien es la flor de España!
¡Ah, gallardo caballero!
¡Ah, valiente lidiador!
¿Sois vos quien daba temor
con ese desnudo acero 295
a los moros de Granada?
¿Sois vos quien tantos mató?
¡Una soga derribó
a quien no pudo su espada!
Con soga os hiere la muerte; 300
mas será por ser ladrón
de la gloria y opinión
de tanto capitán fuerte.
¡Ah, señor Comendador!


COMENDADOR ¿Quién llama? ¿Quién está aquí? 305


CASILDA ¡Albricias, que habló!


COMENDADOR ¡Ay de mí!
¿Quién eres?


CASILDA Yo soy, señor.
No os aflijáis, que no estáis
donde no os desean más bien
que vos mismo, aunque también 310
quejas, mi señor, tengáis
de haber corrido aquel toro.
Haced cuenta que esta casa,
aunque [humilde] es vuestra.


COMENDADOR ¡Hoy pasa
todo el humano tesoro! 315
Estuve muerto en el suelo,
y como ya lo creí,
cuando los ojos abrí,
pensé que estaba en el cielo.
Desengañadme, por Dios; 320
que es justo pensar que sea
cielo donde un hombre vea
que hay ángeles como vos.


CASILDA Antes por vuestras razones
podría yo presumir 325
que estáis cerca de morir.


COMENDADOR ¿Cómo?


CASILDA Porque veis visiones.
Y advierta vueseñoría
que, si es agradecimiento
de hallarse en el aposento 330
desta humilde casa mía,
de hoy solamente lo es.


COMENDADOR ¿Sois la novia, por ventura?


CASILDA No por ventura, si dura
y crece este mal después, 335
venido por mi ocasión.


COMENDADOR ¿Que vos estáis ya casada?


CASILDA Casada y bien empleada.


COMENDADOR Pocas hermosas lo son.


CASILDA Pues por eso he yo tenido 340
la ventura de la fea.


COMENDADOR [Aparte.]
(¡Que un tosco villano sea
de esta hermosura marido!)
¿Vuestro nombre?


CASILDA Con perdón,
Casilda, señor, me nombro. 345


COMENDADOR [Aparte.]
(De ver su traje me asombro
y su rara perfeción.)
Diamante en plomo engastado,
¡dichoso el hombre mil veces
a quien tu hermosura ofreces! 350


CASILDA No es él el bien empleado;
yo lo soy Comendador.
Créalo su señoría.


COMENDADOR Aun para ser mujer mía
tenéis, Casilda, valor. 355
Dame licencia que pueda
regalarte.




[Escena IX]


PERIBÁÑEZ entre.


PERIBÁÑEZ No parece
el licenciado: Si crece
el acidente...


CASILDA Ahí te queda,
porque ya tiene salud 360
don Fadrique, mi señor.


PERIBÁÑEZ ¡Albricias te da mi amor!


COMENDADOR Tal ha sido la virtud
desta piedra celestial.




[Escena X]


MARÍN y LUJÁN, lacayos.


MARÍN Ya dicen que ha vuelto en sí. 365


LUJÁN Señor, la silla está aquí.


COMENDADOR Pues no pase del portal;
que no he menester ponerme
en ella.


LUJÁN ¡Gracias a Dios!


COMENDADOR Esto que os debo a los dos; 370
si con salud vengo a verme,
satisfaré de manera
que conozcáis lo que siento
vuestro buen acogimiento.


PERIBÁÑEZ Si a vuestra salud pudiera, 375
señor, ofrecer la mía,
no lo dudéis.


COMENDADOR Yo lo creo.


LUJÁN [Aparte.]
(¿Qué sientes?


COMENDADOR Un gran deseo
que cuando entré no tenía.


LUJÁN No lo entiendo.


COMENDADOR Importa poco. 380


LUJÁN Yo hablo de tu caída.


COMENDADOR En peligro está mi vida
por un pensamiento loco.)




(Váyanse; queden CASILDA y PERIBÁÑEZ.)




[Escena XI]
PERIBÁÑEZ Parece que va mejor.


CASILDA Lástima, Pedro, me ha dado. 385


PERIBÁÑEZ Por mal agüero he tomado
que caiga el Comendador.
¡Mal haya la fiesta, amén,
el novillo y quien lo ató!


CASILDA No es nada, luego me habló. 390
Antes lo tengo por bien,
porque nos haga favor
si ocasión se nos ofrece.


PERIBÁÑEZ Casilda, mi amor merece
satisfación de mi amor. 395
Ya estamos en nuestra casa;
su dueño y mío has de ser.
Ya sabes que la mujer
para obedecer se casa;
que así se lo dijo Dios 400
en el principio del mundo;
que en eso estriba me fundo,
la paz y el bien de los dos.
Espero amores de ti;
que has de hacer gloria mi pena. 405


CASILDA ¿Qué ha de tener para buena
una mujer?


PERIBÁÑEZ Oye.


CASILDA Di.


PERIBÁÑEZ Amar y honrar su marido
es letra deste abecé,
siendo buena por la B, 410
que es todo el bien que te pido.
Haráte cuerda la C,
la D dulce y entendida
la E, y la F en la vida
firme, fuerte y de gran fe. 415
La G grave, y para honrada,
la H, que con la I
te hará ilustre, si de ti
queda mi casa ilustrada.
Limpia serás por la L, 420
y por la M, maestra
de tus hijos, cual lo muestra
quien de sus vicios se duele.
La N te enseña un no
a solicitudes locas; 425
que este no, que aprenden pocas,
está en la N y la O.
La P te hará pensativa,
la Q bien quista, la R
con tal razón, que destierre 430
toda locura excesiva.
Solícita te ha de hacer
de mi regalo la S,
la T tal que no pudiese
hallarse mejor mujer. 435
La V te hará verdadera,
la X buena cristiana,
letra que en la vida humana
has de aprender la primera.
Por la Z has de guardarte 440
de ser celosa; que es cosa
que nuestra paz amorosa
puede, Casilda, quitarte.
Aprende este canto llano;
que con aquesta cartilla, 445
tú serás flor de la villa,
y yo el más noble villano.


CASILDA Estudiaré, por servirte,
las letras de ese abecé;
pero dime si podré 450
otro, mi Pedro, decirte,
si no es acaso licencia.


PERIBÁÑEZ Antes yo me huelgo. Di;
que quiero aprender de ti.


CASILDA Pues escucha, y ten paciencia. 455
La primera letra es A,
que altanero no has de ser;
por la B no me has de hacer
burla para siempre ya.
La C te hará compañero 460
en mis trabajos; la D
dadivoso, por la fe
con que regalarte espero.
La F de fácil trato,
la G galán para mí, 465
la H honesto, y la I
sin pensamiento de ingrato.
Por la L liberal,
y por la M el mejor
marido que tuvo amor, 470
porque es el mayor caudal.
Por la N no serás
necio, que es fuerte castigo;
por la O sólo conmigo
todas las horas tendrás. 475
Por la P me has de hacer obras
de padre; porque quererme
por la Q será ponerme
en la obligación que cobras.
Por la R regalarme, 480
y por la S servirme,
por la T tenerte firme,
por la V verdad tratarme,
por la X con abiertos
brazos imitarla ansí, 485
(Abrázale.)
y como estamos aquí,
estemos después de muertos.


PERIBÁÑEZ Yo me ofrezco, prenda mía,
a saber este abecé.
¿Quieres más?


CASILDA Mi bien, no sé 490
si me atreva el primer día
a pedirte un gran favor.


PERIBÁÑEZ Mi amor se agravia de ti.


CASILDA ¿Cierto?


PERIBÁÑEZ Sí.


CASILDA Pues oye.


PERIBÁÑEZ Di,
cuantas se obliga mi amor. 495


CASILDA El día de la Asunción
se acerca; tengo deseo
de ir a Toledo, y creo
que no es gusto, es devoción
de ver la imagen también 500
del Sagrario, que aquel día
sale en procesión.


PERIBÁÑEZ La mía
es tu voluntad, mi bien.
Tratemos de la partida.


CASILDA Ya por la G me pareces 505
galán; tus manos mil veces
beso.


PERIBÁÑEZ A tus primas convida,
y vaya un famoso carro.


CASILDA ¿Tanto me quieres honrar?


PERIBÁÑEZ Allá te pienso comprar... 510


CASILDA Dilo.


PERIBÁÑEZ ¡Un vestido bizarro!




(Éntre[n]se.)




[Escena XII]


Salga[n] EL COMENDADOR y LEONARDO, criado.




[Quintillas.]


COMENDADOR Llámame, Leonardo, presto
a Luján.


LEONARDO Ya le avisé,
pero estaba descompuesto.


COMENDADOR Vuelve a llamarle.


LEONARDO Yo iré. 515


COMENDADOR Parte.


LEONARDO [Aparte.]
(¿En qué ha de parar esto?
Cuando se siente mejor,
tiene más melancolía,
y se queja sin dolor,
sospiros al aire envía. 520
¡Mátenme si no es amor!)




(Váyanse.)




[Escena XIII]


[Liras.]


COMENDADOR Hermosa labradora,
más bella, más lucida,
que ya del sol vestida
la colorada aurora; 525
sierra de blanca nieve,
que los rayos de amor vencer se atreve,
parece que cogiste
con esas blancas manos
en los campos lozanos, 530
que el mayo adorna y viste,
cuantas flores agora
Céfiro engendra en el regazo a Flora.
Yo vi los verdes prados
llamar tus plantas bellas, 535
por florecer con ellas,
de su nieve pisados,
y vi de tu labranza
nacer al corazón verde esperanza.
¡Venturoso el villano 540
que tal agosto ha hecho
del trigo de tu pecho
con atrevida mano,
y [que] con blanca barba
verá en sus eras de tus hijos parva! 545
Para tan gran tesoro
de fruto sazonado,
el mismo sol dorado
te preste el carro de oro,
o el que forman estrellas, 550
pues las del norte no serán tan bellas.
Por su azadón trocara
mi dorada cuchilla,
a Ocaña tu casilla,
casa en que el sol repara. 555
¡Dichoso tú, que tienes
en la troj de tu lecho tantos bienes!




[Escena XIV]


Entre LUJÁN.




[Quintillas.]


LUJÁN Perdona; que estaba el bayo
necesitado de mí.


COMENDADOR Muerto estoy, matóme un rayo. 560
Aún dura, Luján, en mí
la fuerza de aquel desmayo.


LUJÁN ¿Todavía persevera,
y aquella pasión te dura?


COMENDADOR Como va el fuego a su esfera, 565
el alma a tanta hermosura
sube cobarde y ligera.
Si quiero, Luján, hacerme
amigo deste villano,
donde el honor menos duerme 570
que en el sutil cortesano,
¿qué medio puede valerme?
¿Será bien decir que trato
de no parecer ingrato
al deseo que mostró 575
hacerle algún bien?


LUJÁN Si yo
quisiera bien, con recato,
quiero decir, advertido
de un peligro conocido,
primero que a la mujer 580
solicitara tener
la gracia de su marido.
Éste, aunque es hombre de bien
y honrado entre sus iguales,
se descuidará también 585
si le haces obras tales
como por otros se ven.
Que hay marido que, obligado,
procede más descuidado;
que la obligación, señor, 590
descuida el mayor cuidado.


COMENDADOR ¿Qué le daré por primeras
señales?


LUJÁN Si consideras
lo que un labrador adulas,
será darle un par de mulas 595
más que si a Ocaña le dieras.
Éste es el mayor tesoro
de un labrador. Y a su esposa,
unas arracadas de oro;
que con Angélica hermosa 600
esto escriben de Medoro:

[Soneto.]


«Reinaldo fuerte en roja sangre baña
por Angélica el campo de Agramante;
Roldán valiente, gran señor de Anglante,
cubre de cuerpos la marcial campaña; 605
la furia Malgesí del cetro engaña;
sangriento corre el fiero Sacripante;
cuanto le pone la ocasión delante,
derriba al suelo Ferragut de España.
Mas, mientras los gallardos paladines 610
armados tiran tajos y reveses,
presentóle Medoro unos chapines;
y entre unos verdes olmos y cipreses,
gozó de amor los regalados fines,
y la tuvo por suya trece meses.» 615




[Quintillas.]


COMENDADOR No pintó mal el poeta
lo que puede el interés.


LUJÁN Ten por opinión discreta
la del dar, porque al fin es
la más breve y más secreta. 620
Los servicios personales
son vistos públicamente,
y dan del amor señales.
El interés diligente,
que negocia por metales, 625
dicen que llevan los pies
todos envueltos en lana.


COMENDADOR ¡Pues alto! ¡Venza interés!


LUJÁN Mares y montes allana,
y tú lo verás después. 630


COMENDADOR Desde que fuiste conmigo,
Luján, al Andalucía,
y fui en la guerra testigo
de tu honra y valentía,
huelgo de tratar contigo 635
todas las cosas que son
de gusto y secreto, a efeto
de saber tu condición;
que un hombre de bien discreto
es digno de estimación 640
en cualquier parte o lugar
que le ponga su fortuna;
y yo te pienso mudar
deste oficio.


LUJÁN Si en alguna
cosa te puedo agradar, 645
mándame, y verás mi amor;
que yo no puedo, señor,
ofrecerte otras grandezas.


COMENDADOR Sácame destas tristezas.


LUJÁN Éste es el medio mejor. 650


COMENDADOR Pues vamos, y buscarás
el par de mulas más bello
que él haya visto jamás.


LUJÁN Ponles ese yugo al cuello;
que antes de un hora verás 655
arar en su pecho fiero
surcos de afición, tributo
de que tu cosecha espero;
que en trigo de amor no hay fruto,
si no se siembra dinero. 660




(Váya[n]se.)




[Escena XV]


Salen INÉS, COSTANZA y CASILDA.




[Redondillas.]


CASILDA ¿No es tarde para partir?
El tiempo es bueno, y es llano
todo el camino.


COSTANZA En verano,
suelen muchas veces ir
en diez horas, y aún en menos. 665
¿Qué galas llevas, Inés?


INÉS Pobres, y el talle que ves.


COSTANZA Yo llevo unos cuerpos llenos
de pasamanos de plata.


INÉS Desabrochado el sayuelo, 670
salen bien.


CASILDA De terciopelo,
sobre encarnada escarlata
los pienso llevar; que son
galas de mujer casada.


COSTANZA Una basquiña prestada 675
me daba Inés, la de Antón.
Era palmilla gentil
de Cuenca, si allá se teje,
y oblígame a que la deje
Menga, la de Blasco Gil, 680
porque dice que el color
no dice bien con mi cara.


INÉS Bien sé yo quién te prestara
una faldilla mejor.


COSTANZA ¿Quién?


INÉS Casilda.


CASILDA Si tú quieres, 685
la de grana blanca es buena,
o la verde, que está llena
de vivos.


COSTANZA Liberal eres
y bien acondicionada;
mas, si Pedro ha de reñir, 690
no te la quiero pedir,
y guárdete Dios, casada.


CASILDA No es Peribáñez, Costanza,
tan mal acondicionado.


INÉS ¿Quiérete bien tu velado? 695


CASILDA ¿Tan presto temes mudanza?
No hay en esta villa toda
novios de placer tan ricos;
pero aún comemos los picos
de las roscas de la boda. 700


INÉS ¿Dícete muchos amores?


CASILDA No sé yo cuáles son pocos.
Sé que mis sentidos locos
lo están de tantos favores.
Cuando se muestra el lucero, 705
viene del campo mi esposo,
de su cena deseoso;
siéntele el alma primero,
y salgo a abrille la puerta,
arrojando el almohadilla, 710
que siempre tengo en la villa
quien mis labores concierta.
El de las mulas se arroja,
y yo me arrojo en sus brazos;
tal vez de nuestros abrazos 715
la bestia hambrienta se enoja,
y, sintiéndola gruñir,
dice: «En dándole la cena
al ganado, cara buena,
volverá Pedro a salir.» 720
Mientras él paja les echa,
ir por cebada me manda;
yo la traigo, él la zaranda,
y deja la que aprovecha.
Revuélvela en el pesebre, 725
y allí me vuelve a abrazar;
que no hay tan bajo lugar
que el amor no le celebre.
Salimos donde ya está
dándonos voces la olla, 730
porque el ajo y la cebolla,
fuera del olor que da
por toda nuestra cocina,
tocan a la cobertera
el villano de manera 735
que a bailalle nos inclina.
Sácola en limpios manteles,
no en plata, aunque yo quisiera;
platos son de Talavera,
que están vertiendo claveles. 740
Avahóle su escodilla
de sopas con tal primor,
que no la come mejor
el señor de muesa villa;
y él lo paga, porque a fe, 745
que apenas bocado toma,
de que, como a su paloma,
lo que es mejor no me dé.
Bebe, y deja la mitad;
bébole las fuerzas yo. 750
Traigo olivas, y si no,
es postre la voluntad.
Acabada la comida
puestas las manos los dos,
dámosle gracias a Dios 755
por la merced recibida;
y vámonos a acostar
donde le pesa al Aurora
cuando se llega la hora
de venirnos a llamar. 760


INÉS ¡Dichosa tú, casadilla,
que en tan buen estado estás!
Ea, ya no falta más
sino salir de la villa.




[Escena XVI]


Entre PERIBÁÑEZ.


CASILDA ¿Está el carro aderezado? 765


PERIBÁÑEZ Lo mejor que puede está.


CASILDA Luego, ¿pueden subir ya?


PERIBÁÑEZ Pena, Casilda, me ha dado
el ver que el carro de Bras
lleva alhombra y repostero. 770


CASILDA Pídele a algún caballero.


INÉS Al Comendador podrás.


PERIBÁÑEZ Él nos mostraba afición,
y pienso que nos le diera.


CASILDA ¿Qué se pierde en ir?


PERIBÁÑEZ Espera; 775
que a la fe que no es razón
que vaya sin repostero.


INÉS Pues vámonos a vestir.


CASILDA También le puedes pedir...


PERIBÁÑEZ ¿Qué, mi Casilda?


CASILDA Un sombrero. 780


PERIBÁÑEZ Eso no.


CASILDA ¿Por qué? ¿Es exceso?


PERIBÁÑEZ Porque plumas de señor
podrán darnos por favor,
a ti viento y a mí peso.




(Vanse todos.)




[Escena XVII]


Entre[n] EL COMENDADOR y LUJÁN.




[Endecasílabos su.]


COMENDADOR Ellas son con estremo.


LUJÁN Yo no he visto 785
mejores bestias, por tu vida y mía,
en cuantas he tratado, y no son pocas.


COMENDADOR Las arracadas faltan.


LUJÁN Dijo el dueño
que cumplen a estas yerbas [los] tres años,
y costaron lo mismo que le diste, 790
habrá un mes, en la feria de Mansilla,
y que saben muy bien de albarda y silla.


COMENDADOR ¿De qué manera, di, Luján, podremos
darlas a Peribáñez, su marido,
que no tenga malicia en mi propósito? 795


LUJÁN Llamándole a tu casa, y previniéndole
de que estás a su amor agradecido.
Pero cáusame risa en ver que hagas
tu secretario en cosas de tu gusto
un hombre de mis prendas.


COMENDADOR No te espantes; 800
que, sirviendo mujer de humildes prendas,
es fuerza que lo trate con las tuyas.
Si sirviera una dama, hubiera dado
parte a mi secretario o mayordomo,
o a algunos gentilhombres de mi casa. 805
Éstos hicieran joyas, y buscaran
cadenas de diamantes, brincos, perlas,
telas, rasos, damascos, terciopelos,
y otras cosas extrañas y exquisitas,
hasta en Arabia procurar la Fénix; 810
pero la calidad de lo que quiero
me obliga a darte parte de mis cosas,
Luján, aunque eres mi lacayo; mira
que para comprar mulas eres propio,
de suerte que yo trato el amor mío 815
de la manera misma que él me trata.


LUJÁN Ya que no fue tu amor, señor, discreto,
el modo de tratarle lo parece.




[Escena XVIII]


Entre LEONARDO.


LEONARDO Aquí está Peribáñez.


COMENDADOR ¿Quién, Leonardo?


LEONARDO Peribáñez, señor.


COMENDADOR ¿Qué es lo que dices? 820


LEONARDO Digo que me pregunta Peribáñez
[por ti], y yo pienso bien que le conoces.
Es Peribáñez labrador de Ocaña,
cristiano viejo y rico, hombre tenido
en gran veneración de sus iguales, 825
y que, si se quisiese alzar agora
en esta villa, seguirán su nombre
cuantos salen al campo con su arado,
porque es, aunque villano, muy honrado.


LUJÁN ¿De qué has perdido el color?


COMENDADOR ¡Ay cielos! 830
¡Que de sólo venir el que es esposo
de una mujer que quiero bien, me sienta
descolorir, helar y temblar todo!


LUJÁN Luego, ¿no ternás ánimo de verle?


COMENDADOR Di que entre; que del modo que quien ama, 835
la calle, las ventanas y las rejas
agradables le son, y en las crïadas
parece que ve el rostro de su dueño,
así pienso mirar en su marido
la hermosura por quien estoy perdido. 840




[Escena XIX]


PERIBÁÑEZ con capa.


PERIBÁÑEZ Dame tus generosos pies.


COMENDADOR ¡Oh Pedro!
Seas mil veces bien venido. Dame
otras tantas tus brazos.


PERIBÁÑEZ ¡Señor mío!
¡Tanta merced a un rústico villano
de los menores que en Ocaña tienes! 845
¡Tanta merced a un labrador!


COMENDADOR No eres
indigno, Peribáñez, de mis brazos,
que, fuera de ser hombre bien nacido,
y, por tu entendimiento y tus costumbres,
honra de los vasallos de mi tierra, 850
te debo estar agradecido, y tanto
cuanto ha sido por ti tener la vida;
que pienso que sin ti fuera perdida.
¿Qué quieres de esta casa?


PERIBÁÑEZ Señor mío,
yo soy, ya lo sabrás, recién casado. 855
Los hombres, y de bien, cual lo profeso,
hacemos, aunque pobres, el oficio
que hicier[a]n los galanes de palacio.
Mi mujer me ha pedido que la lleve
a la fiesta de agosto, que en Toledo 860
es, como sabes, de su santa iglesia
celebrada de suerte, que convoca
a todo el reino. Van también sus primas.
Yo, señor, tengo en casa pobres sargas,
no franceses tapices de oro y seda, 865
no reposteros con doradas armas,
ni coronados de blasón y plumas
los timbres generosos; y así, vengo
a que se digne vuestra señoría
de prestarme una alhombra y repostero 870
para adornar el carro; y le suplico
que mi ignorancia su grandeza abone,
y como enamorado me perdone.


COMENDADOR ¿Estás contento, Peribáñez?


PERIBÁÑEZ Tanto,
que no trocara a este sayal grosero 875
la encomienda mayor que el pecho cruza
de vuestra señoría, porque tengo
mujer honrada, y no de mala cara,
buena cristiana, humilde, y que me quiere
no sé si tanto como yo la quiero, 880
pero con más amor que mujer tuvo.


COMENDADOR Tenéis razón de amar a quien os ama,
por ley divina y por humanas leyes;
que a vos eso os agrada como vuestro.
¡Hola! Dalde el alfombra mequinesa, 885
con ocho reposteros de mis armas,
y pues hay ocasión para pagarle
el buen acogimiento de su casa
adonde hallé la vida, las dos mulas
que compré para el coche de camino; 890
y a su esposa llevad las arracadas,
si el platero las tiene ya acabadas.


PERIBÁÑEZ Aunque bese la tierra, señor mío,
en tu nombre mil veces, no te pago
una mínima parte de las muchas 895
que debo a las mercedes que me haces.
Mi esposa y yo, hasta aquí vasallos tuyos,
desde hoy somos esclavos de tu casa.


COMENDADOR Ve, Leonardo, con él.


LEONARDO Ven[te] conmigo.




(Vanse.)




[Escena XX]
COMENDADOR Luján, ¿qué te parece?


LUJÁN Que se viene 900
la ventura a tu casa.


COMENDADOR Escucha aparte:
el alazán al punto me adereza,
que quiero ir a Toledo rebozado,
porque me lleva el alma esta villana.


LUJÁN ¿Seguirla quieres?


COMENDADOR Sí, pues me persigue, 905
porque este ardor con verla se mitigue.




(Váyanse.)




[Escena XXI]


Entren con acompañamiento EL REY ENRIQUE y EL CONDESTABLE.




[Redondillas.]


CONDESTABLE Alegre está la ciudad,
y a servirte apercebida
con la dichosa venida
de tu sacra majestad. 910
Auméntales el placer
ser víspera de tal día.


REY El deseo que tenía
me pueden agradecer.
Soy de su rara hermosura 915
el mayor apasionado.


CONDESTABLE Ella, en amor y en cuidado,
notablemente procura
mostrar agradecimiento.


REY Es otava maravilla, 920
es corona de Castilla,
es su lustre y ornamento;
es cabeza, Condestable,
de quien los miembros reciben
vida, con que alegres viven; 925
es a la vista admirable.
Como Roma, está sentada
sobre un monte, que ha vencido
los siete por quien ha sido
tantos siglos celebrada. 930
Salgo de su santa iglesia
con admiración y amor.


CONDESTABLE Este milagro, señor,
vence al antiguo de Efesia.
¿Piensas hallarte mañana 935
en la procesión?


REY Iré,
para ejemplo de mi fe,
con la imagen soberana,
que la querría obligar
a que rogase por mí 940
en esta jornada.




[Escena XXII]


UN PAJE entre.


PAJE Aquí
tus pies vienen a besar

[Romance e-o.]


dos regidores, de parte
de su noble ayuntamiento.


REY Di que lleguen.




(Dos regidores.)


REGIDOR Esos pies 945
besa, gran señor, Toledo,
y dice que, para darte
respuesta con breve acuerdo
a lo que pides, y es justo,
de la gente y el dinero, 950
juntó sus nobles, y todos
de común consentimiento,
para la jornada ofrecen
mil hombres de todo el reino
y cuarenta mil ducados. 955


REY Mucho a Toledo agradezco
el servicio que me hace;
pero [es] Toledo en efeto.
¿Sois caballeros los dos?


REGIDOR Los dos somos caballeros. 960


REY Pues hablad al Condestable
mañana, porque Toledo
vea que en vosotros pago
lo que a su nobleza debo.




[Escena XXIII]


Entren INÉS y COSTANZA, y CASILDA, con sombreros de borlas y vestidos de labradoras a uso de la Sagra, y PERIBÁÑEZ, y EL COMENDADOR, de camino, detrás.


INÉS ¡Pardiez, que tengo de verle, 965
pues hemos venido a tiempo
que está el rey en la ciudad!


COSTANZA ¡Oh, qué gallardo mancebo!
Éste llaman don Enrique
Tercero.


CASILDA ¡Qué buen tercero! 970


PERIBÁÑEZ Es hijo del rey don Juan
el Primero, y así, es nieto
del Segundo don Enrique,
el que mató al rey don Pedro,
que fue Guzmán por la madre, 975
y valiente caballero,
aunque más lo fue el hermano;
pero cayendo en el suelo,
valióse de la Fortuna,
y de los brazos asiendo 980
a Enrique, le dio la daga
que agora se ha vuelto cetro.


INÉS ¿Quién es aquel tan erguido
que habla con él?


PERIBÁÑEZ Cuando menos,
el Condestable.


CASILDA ¿Que son 985
los reyes de carne y hueso?


COSTANZA Pues, ¿de qué pensabas tú?


CASILDA De damasco o terciopelo.


COSTANZA ¡Sí que eres boba en verdad!


COMENDADOR [Aparte.]
(Como sombra voy siguiendo 990
el sol de aquesta villana,
y con tanto atrevimiento,
que de la gente del rey
el ser conocido temo.
Pero ya se ve el Alcázar.) 995




(Vase EL REY y su gente.)




[Escena XXIV]
INÉS ¡Hola! El rey se va.


COSTANZA Tan presto,
que aún no he podido saber
si es barbirrubio o [taheño].


INÉS Los reyes son a la vista,
Costanza, por el respeto, 1000
imágenes de milagros,
porque siempre que los vemos,
de otra color nos parecen.




[Escena XXV]


LUJÁN entre con UN PINTOR.


LUJÁN Aquí está.


PINTOR ¿Cuál dellos?


LUJÁN ¡Quedo!
Señor, aquí está el pintor. 1005


COMENDADOR ¡Oh amigo!


PINTOR A servirte vengo.


COMENDADOR ¿Traes el naipe y colores?


PINTOR Sabiendo tu pensamiento,
colores y naipe traigo.


COMENDADOR Pues, con notable secreto, 1010
de aquellas tres labradoras
me retratas la de enmedio,
luego que en cualquier lugar
tomen con espacio asiento.


PINTOR Que será dificultoso 1015
temo, pero yo me atrevo
a que se parezca mucho.


COMENDADOR Pues advierte lo que quiero:
si se parece en el naipe,
deste retrato pequeño 1020
quiero que hagas uno grande,
con más espacio, en un lienzo.


PINTOR ¿Quiéresle entero?


COMENDADOR No tanto;
basta que de medio cuerpo,
mas con las mismas patenas, 1025
sartas, camisa y sayuelo.


LUJÁN Allí se sientan a ver
la gente.


PINTOR Ocasión tenemos.
Yo haré el retrato.


PERIBÁÑEZ Casilda,
tomemos aqueste asiento 1030
para ver las luminarias.


INÉS Dicen que al ayuntamiento
traerán bueyes esta noche.


CASILDA Vamos, que aquí los veremos
sin peligro y sin estorbo. 1035


COMENDADOR Retrata, pintor, al cielo
todo bordado de nubes,
y retrata un prado ameno
todo cubierto de flores.


PINTOR ¡Cierto que es bella en extremo! 1040


LUJÁN Tan bella que está mi amo
todo cubierto de vello,
de convertido en salvaje.


PINTOR La luz faltará muy presto.


COMENDADOR No lo temas; que otro sol 1045
tiene en sus ojos serenos,
siendo estrellas para ti,
para mí rayos de fuego.






Fin del Primer Acto

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