domingo, 20 de marzo de 2011

"La leyenda de los Pelópidas"

LA LEYENDA DE LOS PELÓPIDAS Y “LA ORESTÍADA”


“La Orestíada” es la última obra de Esquilo, y es una trilogía compuesta por:
“Agamenón”
“Las Coéforas”
“Las Euménides”
Fue representada en la primavera del año 458.
Esquilo tenía entonces 67 años; lejos de debilitarse con la edad, su genio estaba aún en pleno vigor. Obtuvo en el concurso el primer puesto. A pesar de este triunfo, o quizás con la idea de encontrar en la corte de Saracusa una acogida no menos favorable, partió poco después para Sicilia, donde debía morir dos años más tarde.
El interés particular que se adjudica a “La Orestíada” no se refiere solamente a su alto valor dramático, que permite considerarla como la obra más bella de su autor, además, la única de sus trilogías que nos haya llegado en su integridad. Es gracias a ella que podemos hacernos una idea precisa de lo que debía ser el teatro del gran poeta, cuando subsistía eternamente, tal como su genio lo había concebido y creado.

La leyenda de los Pelópidas, de donde procede, es una de aquellas que debían, en adelante , ser retomadas más extensamente por el teatro griego.
Se contaba que PÉLOPS , el héroe epónimo del Peloponeso, hijo de Tántalo, habiendo llegado a la Elida como pretendiente de la mano de Hipodamia , hija del rey de Pisa, Enomao, la había obtenido fraudulentamente, con el concurso de Mirtilo, conductor del carro real.
A pesar de su servicio, había hecho perecer a Mirtilo por traición; éste, al morir, había lanzado contra su asesino una imprecación vengativo. Maldición cuyos efectos estaban destinados a ejercerse sobre toda la raza de Pélops, después que este se convirtió en el amo de la península que debía conservar su nombre.
Desde la primera generación, ella manifiesta su funesto poder. Entre los hijos de Pélops, Atreo y Tiestes, estalla una rivalidad por la posesión del reino micénico. Tiestes sedujo a la mujer de Atreo. Ayudado por la esposa infiel, roba a su hermano un cordero de vellón de oro que debía asegurar a su poseedor el trono codiciado. Atreo, protegido por Zeus, es no obstante proclamado rey. Para vengarse de la perfidia de Tiestes, lo destierra, después de una reconciliación simulada que oculta sus designios criminales, le hace comer, por una treta abominable, las carnes de sus propios hijos. Las imprecaciones de Tiestes vienen entonces a aumentar la maldición hereditaria que continúa castigando con rigor a la raza de Pélops. Después de refugiarse en Sición, Tiestes consulta el oráculo y este le dice que si engendra un hijo con su propia hija nacerá de esta unión el vengador de su familia, y así lo hace: sin saber ella que es su padre, una noche al salir del templo, al que concurría, Polopia (hija de Tiestes) es violada por él, y de esa unión concibe a Egisto. Después de este hecho Peolopia se casa con Atreo (su tío) que desconocía de quien era hija, cometiéndose un nuevo incesto. Atreo manda buscar al hijo de la joven (Egisto)el que había sido dado, y lo cría como propio sin saber que era de su hermano. Cuando fue mayor, lo envía a buscara a Tiestes para que le de muerte, pero en el momento en que va a matarlo, Tiestes reconoce su espada (lka que Peolopia le quitara cuando fue violada por él), manda llamar a su hija y le explica la verdad a los dos, Pelopia se da muerte con esa misma espada, y Egisto venga a su padre y mata a Atreo y reinan los dos en Micenas.
En la generación siguiente, Agamenón, hijo de Atreo, se convierte en la víctima principal. Jefe de la expedición de los aqueos contra Troya, quiere vengar en Paris el ultraje infligido a su hermano Menélao por el rapto de Helena. Pero para aplacar a Artemisa, que se opone a la partida de la flota, se ve obligado a inmolar a su hija Ifigenia, y con ello hace de su mujer Clitemnestra, una enemiga. Durante su ausencia, esta lo traiciona y se entrega a Egisto, hijo de Tiestes deseoso de vengar a su padre en el hijo de Atreo. Ambos complotan la muerte de Agamenón, y cuando este vuelve a entrar en su palacio después de la caída de Troya, es cobardemente asesinado por la esposa adúltera y su cómplice(Egisto). Este crimen exige una nueva venganza. Para que se agote el efecto de la maldición original, es preciso aún, que el hijo de Agamenón, Orestes, de muerte con sus propias manos, no solamente a Egisto, sino a su madre culpable, Clitemnestra.
Tal es, a grandes rasgos, la leyenda de los Pelópidas, en el estado en que la encontramos en los mitógrafos que la han recogido, cuando terminó de evolucionar.
Esquilo no ha tratado en La Orestíada más que la última parte, la que concierne al regreso del héroe, y su asesinato a manos de Clitemnestra, en el “Agamenón”; la venganza de Orestes que da muerte a su madre y a Egisto, y es perseguido posteriormente por las Erinnias (diosas vengadoras), en “Las Coéforas”; y la locura y sufrimiento del joven Orestes perseguido por las furias, hasta el juicio del areópago, donde obtiene el perdón de Zeus a través del voto de Atenea, en “Las Euménidies”.

“AGAMENÓN”

El título del drama “Agamenón”, es epónimo, puesto que recibe ese nombre del héroe de la guerra de Troya; es una tragedia de personaje, porque supuestamente gira en torno a la historia del héroe a su regreso de dicha guerra, aunque no trate solamente del rey, sino del personaje de la reina Clitemnestra, que está trazado con pinceladas más fuertes y destacadas que las del mismo rey.

El tema de la tragedia es la venganza de Clitemnestra, venganza taliónica: “al que hace se le hará”, es el castigo de la hybris de rey, pero por sobre todas las cosas el tema es el cumplimiento del destino, mostrándonos así la religiosidad del autor.

Esta obra tiene la siguiente estructura: prólogo, párodos, eopisodio I, estásimoI, episodio II, estásimo II, episodio III, estásimo III y episodio IV.

El protagonista es femenino: la reina Clitemnestra, puesto que a ella corresponde la acción más importante de la obra: la muerte del rey, y todo el drama gira en torno a su personalidad: su rencor, su odio marital, sus pasiones, su independencia para gobernar prescindiendo del consejo de ancianos, su orgullo femenino, su audacia para mentir, su fuerza, en fin: su hybris.









ALEJANDRA GONZÁLEZ

1 comentario:

  1. MUY BUENA LA OBSERVACION PER MI PROFESORA ES PUINER BENTANCOURT Y EXIGE MUCHO MAS AUN

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